La periodista, escritora y ensayista Beatriz Sarlo falleció este martes por la mañana a los 82 años, tras permanecer internada durante semanas a causa de un accidente cerebrovascular. Su partida marca el cierre de una etapa fundamental en la historia intelectual y cultural argentina.
Sarlo, nacida en Buenos Aires en 1941, fue un faro del pensamiento crítico y una voz lúcida en la discusión política y literaria del país. La muerte de su pareja, el cineasta Rafael Filippelli, en marzo del año pasado, había afectado su ánimo y salud en los últimos meses. En sus propias palabras, trabajaba en un libro de memorias: “Es una autobiografía centrada en el hecho de no entender, que es mi experiencia constitutiva. Solo me he interesado por aquello que no entiendo”, declaró en 2022.
Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Sarlo fue una figura esencial en la enseñanza y en la crítica literaria. Desde la recuperación democrática, dio clases en la Facultad de Filosofía y Letras y, como profesora invitada, en prestigiosas universidades de Estados Unidos, como Berkeley, Columbia y Chicago. Con sus ensayos, clases y artículos, formó generaciones de críticos, escritores y académicos, además de contribuir decisivamente a la conformación del canon literario argentino.
Fue parte del consejo de redacción de la revista Los Libros, clausurada en 1976, y dirigió durante treinta años Punto de Vista, una publicación clave para el debate cultural y político del país. También trabajó en el Centro Editor de América Latina, junto a Boris Spivacow.
Además de ser una crítica literaria notable, Sarlo fue cinéfila, melómana y amante del tenis, deporte que practicaba en el Club Ferro Carril Oeste, donde vivió gran parte de su vida en el barrio de Caballito. Participó en los guiones de películas de Filippelli, como No va más y Secuestro y muerte.
Su producción abarcó desde la crítica literaria hasta el análisis político y cultural. Sus primeros libros, como Literatura y sociedad y Ensayos argentinos: de Sarmiento a la vanguardia, escritos junto a Carlos Altamirano, introdujeron herramientas fundamentales para el estudio de la literatura argentina.
A lo largo de las décadas, obras como El imperio de los sentimientos (1985), Una modernidad periférica (1988) y La imaginación técnica (1992) analizaron los procesos culturales del país. Su ensayo Borges, un escritor en las orillas (1993) es fruto de sus conferencias en Cambridge, mientras que Escenas de la vida posmoderna (1994) y Instantáneas (1996) se convirtieron en referentes para comprender la Argentina contemporánea.
En el ámbito político, Sarlo fue crítica de los gobiernos kirchneristas, del macrismo y de La Libertad Avanza. Su ensayo La audacia y el cálculo: Kirchner 2003-2010 analiza la figura de Néstor Kirchner.
A lo largo de su carrera, Sarlo recibió premios y distinciones como la beca Guggenheim, el Premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes, el diploma al mérito Konex y la Pluma de Oro de la Academia Argentina de Periodismo. Además, fue condecorada con la Orden do Mérito Cultural, grado Gran Cruz, por la República de Brasil.
Se espera la llegada desde Chile de su exmarido, el arquitecto Alberto Sato, para confirmar los detalles del último adiós a esta influyente intelectual.
Beatriz Sarlo deja un legado inabarcable: su obra, su mirada crítica y su voz seguirán marcando a generaciones futuras.
