Una investigación por presuntos engaños laborales en redes sociales destapó una trama de horror en el norte cordobés, culminando con la desarticulación de una organización criminal que operaba desde el interior de una cárcel bonaerense. En el marco de los operativos coordinados por la Dra. Analía Cepede, a cargo de la Fiscalía de Instrucción de la 9na Circunscripción, la justicia logró capturar a dos mujeres en la provincia de Buenos Aires, señaladas como piezas fundamentales para el funcionamiento logístico de la red fuera del penal.
Las detenciones de estas mujeres se produjeron tras una serie de allanamientos estratégicos realizados en las localidades de Temperley, Rafael Calzada y La Plata. Según la investigación, estas cómplices cumplían un rol vital en la estructura delictiva liderada por un recluso de 29 años desde la Unidad Penitenciaria N.º 2 de Sierra Chica. Su labor consistía en facilitar la logística necesaria para que las extorsiones y abusos pudieran materializarse, vinculándolas directamente con las maniobras de captación y el manejo de la organización en el exterior.
La causa, caratulada como Grooming y Abuso Sexual con Acceso Carnal, cuenta ya con 13 denuncias de víctimas de entre 14 y 16 años oriundas de Deán Funes. El modus operandi consistía en utilizar cuentas hackeadas de una tienda de indumentaria para ofrecer falsos empleos de modelaje por sumas cercanas a los $80.000. Una vez que las menores entregaban fotografías o sus contraseñas de redes sociales, comenzaba una etapa de extorsión violenta. Bajo amenazas de muerte hacia sus familiares, el agresor exigía videos de contenido sexual y “multas” de hasta $100.000, llegando en varios casos a configurarse el abuso sexual con acceso carnal.
El principal implicado es un hombre con un oscuro prontuario, condenado en 2019 por abuso sexual y con causas elevadas a juicio apenas en enero de 2026. A pesar de su encierro, lograba mantener su impunidad gracias al apoyo externo de las ahora detenidas. Durante los procedimientos del pasado 9 de abril, en los que participaron la Brigada de Investigaciones de Ischilín, Cibercrimen y fuerzas especiales como el Grupo GAD, se secuestraron elementos tecnológicos que complican seriamente la situación procesal de las mujeres implicadas, quienes permanecen a disposición de la justicia mientras se resguarda la identidad de las adolescentes afectadas.
