La comunidad católica le dijo “hasta luego” a quien fuera hasta hace unos días, el cura párroco de Villa del Totoral, Emanuel Zambrano. Desde febrero, el sacerdote quedará a cargo de la Parroquia Santa Rosa de Lima y Santo Cura Brochero, en Villa Santa Rosa.
“Ema”, para los amigos, llegó a la comunidad de la Villa hace 9 años, a fines de enero del 2015 bajo el sol abrazador de verano. Llegó tras la partida del padre Miguel Ríos, quien estuvo al frente de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario por seis años.
Por vez primera, asumió la responsabilidad de liderar una parroquia, enfrentando todas las implicaciones que conlleva ser quien está a cargo de toda una comunidad católica a nivel regional. Esta nueva responsabilidad marcó su debut como párroco, convirtiendo la Villa, de alguna manera, en un hito en su vida dedicada al servicio de Dios.
Venía de un paso fugaz por la Parroquia de San Ramon Nonato, en barrio General Paz en Córdoba, donde estuvo un año, y los dos previos en Alta Gracia, tierra de jesuitas.
Es así, como se convirtió, durante casi una década, en “el curita del pueblo” en Villa del Totoral.
Hablamos con el padre Emanuel, sobre su paso por nuestra comunidad y esto nos contó:
– ¿Cómo fue llegar y cómo te vas?
-Bueno, al principio fue difícil porque me tocó arribar no solo a una comunidad desconocida, sino también a una realidad nueva, con la cual no estaba familiarizado y también de sucederle al cura que había sido, y es, muy querido el Padre Ríos. Entonces, era continuar con la obra, con lo que él planteaba, con una comunidad que tenía también su ritmo. Entonces, ese primer tiempo de aprendizaje fue difícil: conocer… conocer cómo son los criollos, la gente del norte, que tienen sus modos de hacerte saber su desagrado, su descontento, su desaprobación y también su cariño y su respeto. Hasta que uno va familiarizándose con eso, lleva un tiempo. Y por eso mismo, porque tuvimos tiempo de conocernos, irse se torna difícil porque uno aprende a querer, a querer a la gente, los rostros concretos, con sus nombres y sus historias. Dar vuelta a la página y seguir por otros rumbos, cuesta porque uno se encariña, quiere a las comunidades y a las personas.
-¿Cuáles son las cosas que crees le dejaste a Totoral, en estos 9 años, las más importantes?
-En realidad, no lo pensé mucho, pero… Siempre he tratado de ser un buen cura y una buena persona, en mi vida es lo que he tratado de que sea siempre. Y bueno, ojalá se queden con eso de que ha pasado un buen cura, alguien que los acompañó, alguien con el cual compartieron la vida sacramental, la vida de fe, la vida comunitaria. Ojalá se queden con ese recuerdo y no sólo de un cura que pasó. En cuanto a la parroquia, no estamos diciendo solamente Villa del Totoral, sino las sedes parroquiales y las capillas con sus diversas realidades, creo que hemos dados buenos pasos porque todo es perteneciente a una misma parroquia, no cada uno en su capillita, sino todos como parte de una familia más grande, que quede como una experiencia de fraternidad de comunidad en la cual he trabajado. Todas son comunidades vivas, todas son comunidades que avanzan con su vida, con sus tropiezos, en ese sentido de parroquia, el sentido de familia, es algo en lo cual hemos crecido mucho.
– Sos el cura de los jóvenes, has forjado una relación estrecha con los más chicos de la comunidad…
Si, tal vez por afinidad, por el deseo de evangelizar ese espacio también desde mi lugar de sacerdote, fue tratar estar siempre cerca de los jóvenes, en la medida lo posible, como una inquietud y una búsqueda desde los inicios de mi vocación sacerdotal. Entonces es evangelizar y estar cerca del mundo juvenil para que conozcan a Jesús, que es la razón última. Yo confío mucho en ellos, les tengo mucha esperanza. Además, te renueva constantemente rodarte de jóvenes que te alteran la vida, te implica otros horarios, otros modos y eso también está bueno, te mantiene activo. Eso también te mantiene activo, ¿no? Siempre pensaba que una parroquia donde no hay joven es una parroquia en silencio y cuando una comunidad silenciosa es porque le faltan jóvenes, porque donde hay jóvenes hay música, ruido, hay gritos, hay peleas, pero hay vida. Esa es lo que me gusta de los jóvenes. Cuando ellos están es porque hay vida. Si los jóvenes están, es porque la comunidad está viva y yo creo que tanto en Totoral como en las capillas tratamos de priorizar eso porque tiene que ver con la renovación, con la vida, con la energía, el propio deseo.
– ¿Villa del Totoral va a marcar un capítulo especial en tu vida porque fue tu primera experiencia como cura párroco?
Y sí, es como el primer amor. Es la primera comunidad que me toca acompañar siendo el párroco, el responsable. Uno está a ocho años en el seminario formándose para hacer cura y he estado nueve en Villa del Totoral. O sea, que Villa del Totoral, la parroquia de Totoral, me ha formado más que el seminario o me ha deformado más que el seminario (se ríe), pero bueno, si los llevo, por supuesto, marcados, tatuados en el corazón por esta primera experiencia que no será olvidada.
-Escribiste un libro con la historia de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, cómo fue este proyecto y por qué.
Fue cuando la parroquia cumplió 160 años desde que fue creada. Yo siempre digo que la iglesia está desde el principio en la capillita de San Esteban, de la Estancia a la vera del Camino Real, pero desde que fue creada la parroquia, en el 2018, se cumplieron 160 años y hemos hecho muchas cosas: el cinerario, grutas, refacción en las capillas, un montón de altares, encuentros, encuentros de jóvenes de todas las comunidades, encuentros de representantes de todas las comunidades. Hemos dado un montón de pasos y bueno, son hitos que van quedando en el corazón (nota del editor: y en el libro).
-Tu último mensaje para la comunidad de Totoral, ¿Cuál es?
Uno dice que tener un lugar donde volver es tener un hogar y bueno, yo siento que tengo un lugar donde volver porque tengo parte de la vida acá con las personas, la gente así que bueno, en la medida de las posibilidades es siempre estar el deseo de estar cerca, a donde nos lleve Dios, uno va siguiendo donde te manda la iglesia, pero bueno, cuando los vínculos son verdaderos, se sostienen y se mantienen en el tiempo. Uno siempre vuelve a los lugares donde fue feliz, así como dice la canción, así que la idea es esa, tenerlo en el corazón y seguir yendo cada vez que me inviten.
El próximo 9 de febrero, a las 20 horas en la Parroquia Santa Rosa de Lima y Santo Cura Brochero, en Villa Santa Rosa de Río Primero, el padre Emanuel tendrá la misa de asunción. Se invita a la comunidad de Villa del Totoral a sumarse y acompañarlo en esta nueva etapa.
¡Gracias Ema por ser un pilar fundamental en la comunidad de Villa del Totoral por nueve años!


