En una desgarradora ampliación de declaración ante la Fiscalía, la expareja de Acosta rompió el silencio tras el horrendo crimen que conmociona a Copacabana, en el departamento Ischilín. La mujer, de 35 años, reveló el calvario de siete años de sometimiento, abusos físicos, psicológicos y un aislamiento total del que era víctima, sin acceso a teléfonos ni dinero. La noche del hecho, tras un prolongado consumo de alcohol y cocaína, el agresor irrumpió en la habitación de forma sumamente violenta y la golpeó contra la pared. Convencida de que esa noche la mataría, logró escapar y caminó durante tres horas desesperadas para pedir ayuda. Sin embargo, al no poder retenerla, Acosta descargó su furia contra el hijo de la mujer, cumpliendo la amenaza que le hacía de forma recurrente: golpear donde más le dolía y asesinar a su hijo si ella intentaba salir de esa casa. Ante la gravedad de los hechos declarados, la Justicia modificó la acusación contra el detenido a homicidio calificado transversal, figura reservada para quienes matan a un tercero con el fin de provocar un sufrimiento permanente a su pareja.
