En la ciudad de Trinidad, San Juan, la comunidad quedó conmocionada cuando la estatua de la Virgen de la Medalla Milagrosa apareció decapitada el pasado 26 de agosto. El incidente provocó una fuerte reacción entre los fieles de la localidad, quienes rápidamente denunciaron el hecho en la comisaría local.
La fiscal Daniela Pringles inició una investigación, solicitando las grabaciones de las cámaras de seguridad cercanas. Las pesquisas señalaron a F.C., un hombre de 37 años con un extenso historial delictivo, como el principal sospechoso de la profanación.
Sorprendentemente, un día después del ataque a la imagen sagrada, F.C. fue internado de urgencia en el Hospital Rawson, donde le diagnosticaron una peritonitis aguda. Su estado de salud se deterioró rápidamente, lo que llevó a la fiscal Pringles a solicitar su detención formal, aunque bajo custodia debido a su delicada condición.
Finalmente, casi un mes después del ataque, el 24 de septiembre, F.C. falleció tras no recuperarse de una intervención quirúrgica destinada a tratar la peritonitis. Su muerte, ocurrida en circunstancias tan cercanas al acto de profanación, ha generado un aura de misterio en torno a su figura, intensificando el impacto del incidente en la comunidad.
