El Tribunal Oral Federal N°2 de Córdoba dictó una ejemplar condena de 9 años de prisión para Elías Daniel Argüello Soria, líder de la organización coercitiva “Dimensión Cielo”, al encontrarlo culpable del delito de trata de personas agravada con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre. El falso pastor encabezaba una red que, bajo la fachada de una comunidad cristiana evangélica, captaba a personas en situación de extrema vulnerabilidad emocional, económica y familiar para luego someterlas a un riguroso sistema de aislamiento y control psicológico. Junto al cabecilla, fueron condenados a 4 años de cárcel su esposa, Daiana Felisa Herrera, y sus colaboradores Ricardo Matías Mercado y Marcos Matías Burini, todos en calidad de partícipes secundarios, mientras que un quinto imputado, Maximiliano David Mercado, resultó absuelto tras retirarse la acusación en su contra.
La investigación del Ministerio Público Fiscal, que comenzó a raíz de denuncias anónimas, constató que la organización operó inicialmente en Tucumán antes de trasladarse a Córdoba. Argüello Soria se presentaba como una figura con autoridad divina y utilizaba las redes sociales y canciones de internet como anzuelo. Las víctimas eran atraídas con promesas de contención espiritual, trabajo y una vida comunitaria basada en valores religiosos, pero una vez dentro del grupo, se activaba un esquema progresivo de sometimiento. Los damnificados eran obligados a cambiar sus nombres, modificar su aspecto físico y cortar de manera drástica todo vínculo con sus familiares o personas ajenas a la congregación.
El debate judicial dejó al descubierto una estricta división de roles dentro de la estructura criminal. Argüello ejercía como líder absoluto, tomando cada decisión económica, productiva y comercial, además de controlar minuciosamente la vida de las víctimas y dar directivas al resto de los imputados. Su esposa colaboraba en la explotación, aunque el tribunal reconoció que también estaba inmersa en dinámicas de violencia económica y simbólica por parte del pastor. Por otro lado, Mercado, alias “Eliseo”, se encargaba de la administración empresarial y comercial del grupo transmitiendo las órdenes del jefe, mientras que Burini operaba como un colaborador subordinado enfocado en el control de la producción y venta de panificados.
Además de las penas de prisión, el Tribunal Oral Federal N°2 hizo lugar al pedido de reparación económica impulsado por la fiscalía y la querella para resarcir el daño ocasionado. En ese sentido, se fijaron indemnizaciones millonarias para las víctimas y sus allegados: se dispuso un pago de $48.034.445 para el primer caso, un monto de $28.800.000 para el segundo y una suma de $3.500.000 para los familiares de una tercera persona afectada, cerrando así un capítulo judicial que expuso el horror del funcionamiento de las sectas en la provincia.
