El Juzgado Penal Juvenil de la ciudad de Córdoba decidió enviar a un Programa de Justicia Restaurativa a un grupo de adolescentes de secundaria. Los jóvenes estaban acusados del delito de intimidación pública tras haber escrito carteles y difundido imágenes en sus colegios donde amenazaban con falsos tiroteos. Estas conductas ocurrieron pocos días después de un hecho real en Santa Fe, potenciadas por las redes sociales y el “efecto contagio” de los medios de comunicación.
La jueza Nora Giraudo explicó que, aunque estas amenazas causaron un gran susto y alarma en la comunidad, los chicos no tenían antecedentes legales previos y se trató de un hecho aislado. Por este motivo, en lugar de iniciar un juicio tradicional o aplicar un castigo común, se optó por una alternativa que busca educar y reparar el daño. El programa funciona como un camino diferente donde los jóvenes deben entender la gravedad de lo que hicieron, asumir su responsabilidad de forma voluntaria y pedir disculpas sinceras a los afectados.
Finalmente, la resolución judicial remarcó que para solucionar la violencia escolar se necesita el apoyo de toda la sociedad. Esto implica escuchar más a los alumnos en las escuelas, pero también exige un mayor control y acompañamiento por parte de los padres y adultos responsables, especialmente ante el fuerte impacto negativo que puede tener el mundo digital en los adolescentes.
