La Justicia provincial dio un golpe decisivo contra la delincuencia en la región tras la imposición de la prisión preventiva para cinco integrantes de la peligrosa banda criminal conocida como «3232», especializada en robos domiciliarios bajo la modalidad de «escruche». La medida, dictada por la fiscal Paula Bruera al frente de la Unidad Territorial Integrada 22, alcanza a cuatro hombres y a una mujer, e incluye la reciente captura de un joven de 24 años que se encontraba prófugo y la de su madre, señalada como parte de la estructura.
La investigación judicial y policial, liderada por la Brigada de Investigaciones con la supervisión del comisario Esteban Armanino y la oficial principal Melisa Arenas Gómez, logró reconstruir el accionar de esta banda que sembró la intranquilidad entre abril y mayo de 2026. A través de un exhaustivo trabajo de inteligencia que combinó análisis de telecomunicaciones, testimonios y registros de cámaras de seguridad, los pesquisas desentrañaron una compleja red logística donde los delincuentes utilizaban barbijos y alternaban vehículos para eludir el monitoreo urbano.
La organización contaba con una división clara de tareas que abarcaba desde la ejecución material de las entradas a las viviendas sin moradores hasta la vigilancia y el ocultamiento del botín en aguantaderos de la capital cordobesa. La impunidad con la que operaban era tal que solían registrar sus atracos compartiendo fotografías y videos de las abultadas sumas de pesos y dólares sustraídos. Entre los episodios más graves atribuidos al grupo destaca un hurto calificado por escalamiento en Colonia Tirolesa que desencadenó una intensa persecución policial a lo largo de más de diez kilómetros. Con la incorporación de nuevas pruebas digitales y la incautación de dos automotores utilizados en las incursiones, las autoridades lograron recuperar parte de las pertenencias robadas y dar por desmantelada esta red delictiva.
