La Justicia de la provincia de Salta se encuentra investigando la muerte de Thiago Altamirano, un pequeño de apenas dos años que ingresó sin vida a un centro de salud. Tras el trágico desenlace, el fiscal de la causa ordenó la detención preventiva de la madre del menor y de su actual pareja, mientras los abuelos paternos de la víctima denuncian penalmente que venían alertando sobre severos maltratos desde el año 2025.
El caso está en manos del fiscal penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas (UGAP), Daniel Espilocín, quien busca esclarecer las circunstancias cronológicas del deceso ocurrido en la zona sudeste de la capital salteña.
Según los reportes policiales y judiciales, el niño fue trasladado inicialmente por su propia madre al Hospital Papa Francisco. Sin embargo, debido a la extrema gravedad de su cuadro, debió ser derivado de urgencia al Hospital Materno Infantil, nosocomio al que lamentablemente arribó sin signos vitales.
Peritajes y detenciones inmediatas
Ante la alerta médica, la Fiscalía dispuso la rápida intervención del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) para realizar las tareas de rigor en la vivienda donde residía el menor. Asimismo, el cuerpo de Thiago fue trasladado al Servicio de Tanatología Forense para la realización de la autopsia complementaria, cuyo informe preliminar será determinante para establecer la causa fehaciente de la muerte.
A la espera de los resultados de la necropsia, el fiscal Espilocín solicitó formalmente al Juzgado de Garantías en turno la detención de la madre y de su padrastro. Por su parte, la Unidad de Graves Atentados dispuso el acompañamiento de un equipo interdisciplinario para brindar asistencia y contención social a los familiares directos.
El desgarrador reclamo de los abuelos paternos
La tragedia reavivó el malestar y la impotencia de la familia paterna de Thiago, quienes apuntaron de manera directa contra la inacción de los organismos judiciales.
“Pasó lo que no queríamos que pasara. Mi nieto de dos años falleció a manos de la madre y la pareja de ella, a golpes”, manifestó Marta, abuela de la víctima, en un crudo testimonio brindado a los medios locales.
Los abuelos aseguraron haber participado activamente en la crianza de Thiago y de su hermano menor, un bebé de tan solo 10 meses. Denunciaron que las presentaciones por violencia física y adicciones en el entorno materno venían asentándose desde el año pasado sin obtener respuestas efectivas: “Prácticamente nosotros criamos a los bebés y la Justicia nos los sacó de las manos, sabiendo bien que la madre es adicta y alcohólica”, concluyeron con profunda indignación.
