La Justicia de Córdoba condenó a dos años y ocho meses de prisión de ejecución condicional al empresario Pablo Guillermo Lana por el delito de administración fraudulenta. La sentencia fue dictada por la Cámara en lo Criminal y Correccional de 10° Nominación, tras un juicio abreviado en el que el acusado admitió su responsabilidad.
La denuncia fue presentada por sus propios hermanos, Gabriel y Gustavo Lana, quienes eran sus socios en una empresa familiar dedicada a la actividad metalmecánica que se encontraba en proceso de liquidación. Según la acusación del fiscal Gustavo Arocena, Pablo Guillermo Lana, en su rol de socio gerente, sustrajo diversos bienes de la empresa para su beneficio personal, sin notificar al resto de los dueños. Entre los bienes robados se encuentran vehículos, grúas y maquinaria de gran porte.
Para evitar el cumplimiento efectivo de la pena, el camarista Carlos Palacio Laje impuso como una de las reglas de conducta la restitución de todos los bienes sustraídos a la empresa en liquidación, en un plazo de diez días.
Los hermanos de Lana, constituidos como querellantes particulares, estuvieron presentes en el juicio, aunque decidieron no iniciar una acción civil contra el empresario.
En su fallo, el juez Palacio Laje consideró como un agravante que el acusado haya perjudicado a su propia familia, calificando el hecho como un “mayor desprecio”. Sin embargo, también valoró a su favor que haya confesado la imputación, lo que “implica… el primer reconocimiento del error cometido e importa un paso vital hacia la resocialización”.
