Un espectacular operativo de Gendarmería Nacional terminó en un feroz enfrentamiento y el secuestro de más de 320 kilos de cocaína pura tras una emboscada aérea en un campo de Santa Fe. Los efectivos del Centro de Operaciones Antidrogas irrumpieron en el momento exacto en que una avioneta de bajo porte aterrizaba en una pista improvisada, donde era esperada por una flota de vehículos y bidones de combustible listos para la recarga. Al grito de “alto”, los narcos desataron el caos: emprendieron una huida violenta embistiendo a los móviles oficiales y atropellando a un gendarme, quien debió ser trasladado de urgencia tras quedar gravemente herido.
En el lugar del aterrizaje, los uniformados capturaron al piloto y copiloto, ambos de nacionalidad boliviana, quienes tripulaban la aeronave que ocultaba una matrícula falsa pegada con calcomanías.
El botín hallado en la cabina de la avioneta asciende a 321 kilos de cocaína distribuidos en 300 paquetes de alta pureza. En un intento desesperado por borrar evidencias, la organización criminal incendió dos camionetas pick-up antes de escapar, dejando una escena de guerra en medio de la zona rural.
Siguiendo la pista de la banda, la justicia federal ordenó de inmediato seis allanamientos masivos en la ciudad de Rosario, donde se logró identificar a otros dos sospechosos que quedaron vinculados a la causa. Mientras el gendarme herido pelea por su recuperación en un sanatorio de Santa Fe, los investigadores aseguran que este golpe desarticula un eslabón clave de la cadena de mando del tráfico transnacional de estupefacientes que utiliza los cielos argentinos como ruta de distribución.

