En una decisión sin precedentes, la Justicia de Familia de Catamarca falló a favor de una adolescente que se negaba a cambiar de escuela, tras la insistencia de su padre. Este hito legal ha establecido un importante precedente para futuros casos que involucren a niños, niñas y adolescentes que se vean en situaciones similares.
La jueza del Juzgado de Familia de Segunda Nominación, Olga Amigot Solohaga, tomó la decisión después de revisar informes de diversas áreas y, sobre todo, tras escuchar atentamente el testimonio de la adolescente respecto a la problemática que vivía en el entorno familiar debido a la insistencia de su padre para cambiarla de escuela.
En este fallo, la jueza consideró primordial respetar los derechos de la menor, otorgándole el poder de decidir en qué escuela desea estudiar, buscando siempre su comodidad y bienestar.
En los fundamentos del fallo, la magistrada subraya que “participar en el proceso educativo” incluye, entre otros aspectos, la elección del establecimiento educativo, la orientación de los estudios y las actividades extracurriculares. Con esta postura, se evita la falsa disyuntiva entre modelos autocráticos y la falta de estructura, ya que no debe existir un conflicto entre las facultades educativas de los padres y los derechos del niño.
La jueza Amigot Solohaga también hace referencia a la “parentalidad positiva”, la cual se ejerce en el interés superior del niño y abarca el cuidado y la protección, el establecimiento de estructura y orientación, el reconocimiento de la individualidad del niño y su capacitación para aumentar su confianza y competencias. Esto permite concebir a los niños y adolescentes como sujetos de derechos, asegurando su bienestar y desarrollo integral.
