En un fallo que prioriza la seguridad y el bienestar de un niño, una jueza de Córdoba autorizó a una madre migrante a regresar a su país de origen con su hijo. Esta decisión se tomó a pesar de la oposición del padre del niño, a quien la madre denunció por violencia de género.
La jueza tuvo en cuenta la difícil situación de la mujer, que estaba sola en Córdoba y sin una red de apoyo, y su historia de violencia. Los informes de los expertos confirmaron que el vínculo entre el niño y su padre estaba roto, y que la madre era la principal figura de cuidado y afecto para el menor.
Además, el tribunal consideró que en su país de origen la madre tiene una familia que la apoya, una vivienda propia y mejores oportunidades de trabajo, lo que beneficiaría directamente la calidad de vida de su hijo.
La jueza enfatizó que su decisión se basó en el interés superior del niño, un principio legal fundamental que busca garantizar que los menores crezcan en un ambiente seguro y libre de violencia. La sentencia también tiene en cuenta la perspectiva de género y la vulnerabilidad de las mujeres que han sido víctimas de violencia.
En su fallo, la jueza explicó que permitir a la madre y al niño volver a su país no solo la beneficia a ella, sino que también garantiza un futuro más seguro y estable para su hijo. El padre, por su parte, no ha cumplido con sus obligaciones ni ha mostrado interés en reconstruir el vínculo con el niño, lo que reforzó la decisión de la jueza.
