El brutal hecho ocurrió este miércoles en la localidad de San José de la Dormida, y fue denunciado públicamente por el grupo “Dejando Huellitas”.
En contacto con Estación FM, una de las colaboradoras contó que ayer una señora estaba caminando por la Ruta Provincial Nº 16, cuando, a metros del camino que conduce a Las Cortaderas, escuchó un ladrido muy débil. Comenzó a buscar y se encontró con una gran bolsa de nylon. Al abrirla derrubió que en su interior estaba una perra mestiza adulta, atada y a punto de morir.
Totalmente conmovida, la colaboradora detalló: “Ella no se puede mover, es viejita. Ayer me lloré todo al ver como la abandonaron cruelmente. Me duele en el alma que todavía exista gente que les haga daño. Estaba atada con toda la mala intención de que muera así. No sabemos nada de quién puede ser la persona que lo hizo. No sabemos si la dejaron ese día o si ya hacía varios días que estaba. Ahora cuando vayamos con el Veterinario vamos a poder contar más de su estado de salud y de cómo vamos a proceder para ayudarla”.
En este contexto, apela a la solidaridad de la gente para poder afrontar el tratamiento de la perrita. “Está de más decirle a la comunidad que si desean ayudarnos, ya que los tratamientos y demás seguramente van a ser costosos, pueden hacerlo a nuestro alías dejando.huellitas23.

Desde el grupo publicaron un duro pero sentido mensaje llamando a la reflexión por este caso y por el maltrato general a todos los animales.
Lo compartimos con ustedes:
“A veces la crueldad humana nos deja sin palabras, pero el dolor de quienes sufren en silencio nos exige hablar por ellos.
Hoy en nuestra comunidad se cruzó un límite que no podemos callar. Abandonaron a una perra dentro de una bolsa de residuos, atada, condenada a morir asfixiada en la oscuridad, entre la basura. No fue un descuido; fue un acto de crueldad absoluta.
Somos Huellitas, un grupo pequeño de personas autoconvocadas. No somos una gran organización ni contamos con grandes estructuras: somos vecinos como vos, haciendo lo que podemos con los pocos recursos que tenemos y con la ayuda puntual que a veces nos brinda el Municipio. Pero, sobre todo, somos personas que nos negamos a mirar para otro lado. Hoy logramos llegar a tiempo para rescatarla y darle una oportunidad, pero el alma duele igual.
Queremos apelar al corazón de cada vecino, de cada familia, de cada persona que habita este pueblo:
Los animales sienten: No son objetos desechables ni estorbos que se tiran cuando molestan. Son seres sintientes que experimentan miedo, frío, dolor y amor. Tienen derecho a una vida digna y protegida.
La empatía no cuesta nada: Nadie está obligado a amar a los animales, pero el respeto por la vida es un deber humano básico. Quien es capaz de asfixiar a un indefenso en una bolsa, refleja una quiebra moral que nos afecta como sociedad a todos.
La tenencia responsable es la clave: La superpoblación y el abandono no se resuelven solo rescatando. Empiezan en casa. Castrar, alimentar, cuidar y no abandonar son responsabilidades innegociables al momento de decidir convivir con un animal.
No podemos solos. Necesitamos que como comunidad despertemos. Si ves maltrato, denuncialo; si podés castrar a tu mascota, hacelo; si ves a alguien sufriendo, no le des la espalda.
A esa perrita le prometimos que nunca más va a sentir miedo. A nuestra sociedad le pedimos, con el corazón en la mano, que no dejemos que la indiferencia nos gane. Cambiar esto depende de cada uno de nosotros”.
