El coronel mayor retirado Ariel Guzmán presentó su renuncia como administrador encargado del proceso de disolución y liquidación del Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA). La dimisión se produjo a instancias del ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, en el marco de divergencias sobre los plazos del traspaso institucional y frente a un pasivo con prestadores que alcanza los 213.000 millones de pesos.
La salida del funcionario expone las fricciones en la transición hacia la nueva Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), entidad creada por el Gobierno nacional para administrar los aportes y la cobertura sanitaria del personal militar. Bajo el esquema actual, la estructura residual del IOSFA retuvo la carga del pasivo acumulado, lo que derivó en cortes de servicios y reclamos en toda la red asistencial del país.
Antes de efectivizarse su dimisión, Guzmán había expresado reparos ante los pedidos de la conducción de OSFA para prorrogar la intervención operativa del viejo instituto más allá del plazo límite original, fijado para el próximo 30 de septiembre. A las trabas de facturación y coberturas se acopló la conflictividad gremial: la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) encabezó protestas frente a la sede central porteña ante el riesgo de pérdida de 600 puestos de trabajo y la incertidumbre por el destino de policonsultorios, farmacias y complejos turísticos dependientes del organismo en disolución.
