Una mujer hizo pública una mala experiencia ocurrida tras solicitar un viaje a través de la aplicación Uber desde el colegio Pringles de Sinsacate con destino a su domicilio.
Según el relato del damnificado, el sistema ubicó erróneamente su punto de partida en un geriátrico cercano, por lo que notificó de inmediato al conductor mediante la mensajería interna sobre su ubicación exacta. A pesar de que el chofer confirmó que se encontraba en camino, nunca se presentó en el lugar.
Tras una prolongada espera sin respuestas, el pasajero constató que la plataforma le debitó la suma de $7.300 por el trayecto no efectuado. El afectado ya realizó el reclamo formal ante la empresa adjuntando las capturas de pantalla de la conversación y recomendó a la comunidad activar la función de PIN de seguridad que ofrece la aplicación para validar el inicio de cada viaje y evitar situaciones similares.
