Un grave episodio de violencia se dió en la ciudad de Deán Funes, dejando al descubierto una trama de hostilidad, denuncias por bullying y aparente falta de contención institucional. El hecho, que ya se encuentra bajo investigación judicial, ocurrió el pasado lunes en horas de la tarde, cuando una adolescente de 16 años fue brutalmente agredida en la vía pública tras finalizar su jornada escolar de educación física. La víctima fue interceptada a escasos metros de su vivienda por otra menor de 15 años, en un ataque que, según la familia de la damnificada, habría sido planificado.
Melisa, la madre de la joven agredida, brindó un crudo relato a Estación Fm sobre el estado en que recibió a su hija. Según sus declaraciones, la adolescente llegó a su hogar con el rostro cubierto de sangre y visibles signos de violencia. El ataque le provocó cortes profundos en los labios, hematomas severos en los pómulos, lesiones en los brazos y múltiples golpes en la cabeza. La denuncia formal detalla que la agresora no actuó sola, sino que estaba acompañada por otros dos jóvenes que presenciaron el hecho. Un punto clave de la acusación radica en el uso de una “manopla de hierro”, elemento con el cual se habrían producido las heridas de mayor gravedad. Actualmente, la víctima se encuentra sometiéndose a diversos estudios médicos de complejidad para descartar lesiones internas y determinar el alcance definitivo de los traumatismos craneales.
El trasfondo de esta disputa, según las primeras investigaciones, estaría vinculado a una creciente tensión generada en diversas situaciones escolares que finalmente escaló hasta la agresión física. Ante la gravedad de lo ocurrido, la familia radicó la denuncia en la Departamental Ischilín, dando intervención inmediata a la Fiscalía de Instrucción de Deán Funes y a la policía, quienes iniciaron una investigación.
Sin embargo, el caso tomó un nuevo matiz tras las recientes declaraciones de Mariana, madre de la joven señalada como agresora. La mujer, aunque fue enfática al decir que no avala la violencia ni justifica la forma en que ocurrieron los hechos, denunció que su hija es víctima de un constante acoso escolar. Según su versión, la adolescente de 15 años llegó a un punto de “hartazgo” tras meses de sufrir burlas sistemáticas en el colegio. “Mi hija ya no quería ir a la escuela por las burlas”, manifestó la mujer, quien además aseguró haber buscado ayuda en las autoridades escolares sin obtener ninguna respuesta efectiva. Para ella, hubo un abandono institucional: “Las abandonaron, no solo a mi hija sino a la otra chica”, sentenció, sugiriendo que la falta de intervención ante el bullying fue el detonante del estallido violento.
La madre de la menor de 15 años también buscó desmentir la hipótesis de la emboscada. Explicó que su hija no salió a buscar a la otra joven, sino que el encuentro se produjo de manera accidental debido a que el novio de su hija vive en las inmediaciones de la casa de la víctima. Según su relato, tras sufrir nuevas burlas durante la clase de educación física de ese mismo lunes, la adolescente se dirigía a lo de su pareja y allí se produjo el cruce. Asimismo, negó rotundamente el uso de una manopla, enfatizando que fue un enfrentamiento físico sin armas blancas o contundentes. “Lamentablemente siempre sale perdiendo la que más pegó”, reflexionó, intentando poner el foco en el calvario previo que supuestamente padecía su hija.
