Para poder comprender la magnitud del crimen de la Maestra Patricia Montenegro de San Francisco del Chañar la justicia debe conocer -con todas las herramientas posibles- como es el único acusado, Gastón Márquez.
En este contexto, no solo su pericia psicológica arroja un panorama de su preocupante personalidad sino la investigación sobre algunas de sus relaciones personales.
Si bien estas cuestiones pertenecen a la intimidad de cada persona, en esta ocasión, al verse expuesto nada más ni nada menos que acusado de un asesinato, hay detalles que atraviesan la privacidad.
En la última audiencia del juicio se revelaron algunos de los mensajes extraídos del teléfono de Márquez, de los chats que mantenía tiempo antes del crimen con su pareja, la mejor amiga de Patricia.
En los mismos queda evidenciado como la mujer le reclamaba las constantes palizas que le daba y los maltratos a los que cotidianamente era sometida. Situaciones que se contraponen claramente con todos los testigos -incluso ella misma- que en el juicio aseguraron que “Chasco” no era violento y era una persona tranquila.
Algunos de esos estremecedores mensajes expresaban:
“No podemos vivir los dos en medio de tanta violencia, de maltratos. Me cansé. Sos agresivo conmigo. Siempre tengo que darte la razón por que si no te violentás. No tenemos una charla, vas directamente a los golpes cuando te reclamo algo que no te gusta”.
Pero, además, manifestaba incluso hasta su terror que algún día la mate.
“No quiero que llegue a mayores esto. No controlás tu agresividad hacia mí. Anoche te dije que te tengo mucho miedo y es verdad. Tengo miedo que algún día pase algo y mis hijos me necesitan”.
En la misma conversación la mujer le cuenta sobre los moretones y dolores que sentía en una parte específica del cuerpo donde la había golpeado. Decía que no aguataba el solo roce de la ropa y que no podía moverse.
“Parece que me han paloteado”, se lamentaba.
Ante mensajes que reflejaban con dureza una relación extremadamente violenta, las respuestas del agresor eran cuando menos insensibles y manipuladoras.
“Uh mi amor disculpa por todo lo que pasó, no quiero que vuelva a pasar. Tomá un calmante amor”
Cuando estos chats fueron descubiertos por la justicia, la Fiscal Analía Cepede ordenó de manera urgente una restricción de acercamiento en la pareja, para evitar un mal mayor, pero una vez vencida la medida, la víctima no aceptó continuar por lo que el sujeto regresó al hogar y se mantuvo allí hasta el momento de su detención por el crimen de Patricia.
Como ya lo hemos contados en Estación FM, la pericia psicológica practicada tras el crimen a Márquez es lapidaria y coincide con todo lo relatado hasta el momento.
La misma indica que el sujeto tiene “rasgos perversos, tendencia a la fabulación y confabulación, negación, evasión, inseguridad y dependencia. Es agresivo, manipulador, egocéntrico, no tiene angustia ni empatía. Tiene alta ansiedad y escasa tolerancia a la frustración”. Y uno de los datos más interesantes es que “en un contexto de estrés pasa del impulso al acto o a la violencia inmediatamente”.
La gran pregunta que se hace la justicia es -ante la posibilidad que Márquez sea el asesino- si así reaccionaba y maltrataba a quien era su novia, sin ningún tipo de remordimiento, cuanto más podría hacer frente a Patricia para ocultar un robo.
