En su primer discurso tras conocer los resultados, Sheinbaum prometió gobernar para todos los mexicanos, sin importar su afiliación política. “Aunque muchos mexicanos no coincidan con nuestro proyecto, habremos de caminar en paz para construir un México más próspero”, afirmó.
El partido oficialista Morena y sus aliados lograron la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y, según cifras oficiales, podrían alcanzar lo mismo en la Cámara de Senadores. Esto les otorgaría la capacidad de realizar cambios constitucionales, algunos propuestos por el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Sheinbaum, una científica de 61 años, se comprometió a continuar el legado del presidente de izquierda López Obrador, con ajustes para abordar temas como la violencia ligada al crimen organizado, la deuda pública, la economía, las energías renovables y la corrupción.
La victoria de Sheinbaum fue contundente, obteniendo una ventaja de 30 puntos porcentuales, la misma que López Obrador en 2018, convirtiéndose en el triunfo presidencial más holgado desde 1985.
En un gesto de unidad, la candidata Xóchitl Gálvez reconoció la victoria de Sheinbaum y expresó la necesidad de unir esfuerzos por el país, tras una campaña marcada por la violencia.
La jornada electoral estuvo marcada por la sombra de la violencia, con un récord de casi 40 aspirantes asesinados, avivando preocupaciones sobre la democracia en el país.
Además, el partido oficialista Morena se impuso en la populosa Ciudad de México, coronando a su candidata Clara Brugada, según el conteo rápido del árbitro electoral. La capital ha sido gobernada por la izquierda desde 1997, siendo un trampolín clave para las presidenciales.