Un robo un tanto confuso, y hasta insólito, ocurrió en un local comercial de Jesús María.
El hecho se produjo en un kiosco de la Avenida Juan B. Justo, casi al fondo, durante la mañana, minutos antes de abrir para comenzar con las actividades diarias.
Una de las integrantes de la familia propietaria del local nos dió detalles sobre el incidente, que ocurrió a plena luz del día: “Fue medio rara la situación”, comenzó diciendo, como quien no termina de creer lo que va a contar a continuación.
Según relata, los distribuidores de una popular gaseosa cordobesa realizaron la entrega de la mercadería, descargando un total de 69 packs en la puerta mientras el kiosco aún permanecía cerrado, “la dejaron y se fueron, se confiaron, digamos”, agregó.
Al llegar al local, las propietarias hicieron el recuento y se dieron con el faltante de cinco packs de gaseosa sabor cola. Esto hizo que se contactaran con los repartidores quienes afirmaron haber entregado la cantidad completa, es decir 69 packs.
Fue entonces cuando decidieron investigar y recurrieron a las cámaras de seguridad de los vecinos frente al kiosco, allí, encontraron una pista crucial: un remisero había cargado los packs de gaseosa en su auto. Rápidamente, otro de los integrantes de la familia visitó cada remisería de la ciudad para obtener información del conductor… y la consiguió. Lograron determinar quién era el que se había llevado la mercadería.
Horas más tarde, el remisero se presentó en el kiosco con una explicación sorprendente: alegó que lo habían contratado para llevar las gaseosas a barrio Sierras y Parques. Los comerciantes no pudieron evitar sentir escepticismo: “¿Cómo, no notaste que el negocio estaba cerrado? ¿No te pareció sospechoso?”, le preguntaron. “La explicación del remisero hasta suena graciosa, suena a un chiste, es como diciendo, ¿pero no viste que está el kiosco cerrado? me dice, no, yo no sé cómo trabajan ustedes y le digo, mirá con el kiosco cerrado no trabajo, evidentemente”.
El remisero mantuvo su versión, insistiendo en su inocencia y ofreció su colaboración para esclarecer el hecho dando la dirección en la que había dejado las gaseosas durante la mañana.
Ahora, los propietarios del local esperan que la persona que se los llevó se haga cargo, analizan o presentarse en la casa o radicar la denuncia correspondiente, con todos los datos que tienen. “Te da una bronca tremenda”, agregó quien nos relata cómo fue el robo.
Surge con ésto el planteo de si se trata de una modalidad ya usada anteriormente por la persona que mandó a robar las gaseosas y sí le ha pasado a otros comerciantes.
No está de más alertar sobre lo ocurrido, para que otros locales similares estén atentos de ahora en adelante a la posible jugarreta vergonzosa de un inescrupuloso ladrón (o ladrona) de bebidas azucaradas.
