Una mujer de casi 40 años identificada como Amanda Maria Souza de Oliveira fue condenada por la Justicia brasileña luego de comprobarse que engañó durante más de diez años a familias, vecinos y organismos públicos haciéndose pasar por una niña de 12 años en situación de vulnerabilidad.

El caso quedó al descubierto en Joinville, estado de Santa Catarina, tras la denuncia de una familia que la había acogido durante 14 meses bajo la falsa identidad de “Gabriele”, asumiendo todos sus gastos de manutención, salud e intentando adoptarla e inscribirla en la escuela. La sospecha de una pariente, quien investigó en internet y halló casos idénticos en otras ciudades, derivó en la intervención de la Policía Civil y en la posterior detención de la mujer, quien reconoció el uso de identidades apócrifas.

Las investigaciones judiciales y policiales revelaron que Souza de Oliveira utilizaba un elaborado patrón de manipulación que incluía hablar con voz infantil, portar mamaderas o chupetes y argumentar que su aspecto físico adulto se debía a la ingesta forzada de hormonas durante su infancia. Asimismo, recurría a relatos dramáticos de abandono, abuso o enfermedades graves —como leucemia o secuelas de explotación sexual— para apelar a la solidaridad de personas en estados como Río de Janeiro, Paraná, Goiás y Rio Grande do Sul, donde las víctimas solventaban sus necesidades económicas y forjaban intensos lazos afectivos.

La Justicia de Santa Catarina dictó sentencia condenatoria contra Souza de Oliveira por los delitos de fraude y usurpación de identidad, fijando penas de 1 año, 6 meses y 10 días de prisión por el primero y 4 meses con 18 días por el segundo, bajo un régimen inicial semiabierto, fallo que será apelado por su defensa tras la incorporación de pericias psiquiátricas en el expediente.

