A menos de un mes del arribo del papa León XIV a la Argentina, un 16,5 por ciento de la población adulta manifestó su intención firme de concurrir a los eventos oficiales de su visita pastoral, lo que representa una estimación superior a los cinco millones de personas en todo el país. Los datos surgen de la Encuesta Nacional sobre Religión Vivida, elaborada por investigadores de la Universidad Católica de Córdoba, la Pontificia Universidad Católica Argentina y el Boston College, bajo el trabajo de campo de la consultora Zuban Córdoba y Asociados sobre más de dos mil casos en las 24 jurisdicciones nacionales. En paralelo, un 34 por ciento de los consultados reconoció que aún duda sobre su participación, mientras que el 49,5 por ciento descartó de plano asistir.
El perfil de los interesados refleja que el 77 por ciento profesa el culto católico y cerca del 11 por ciento pertenece al credo evangélico, con una predisposición que trepa al 18,4 por ciento en los estratos socioeconómicos de menores recursos. El relevamiento también observó un comportamiento dispar según las afinidades partidarias, con menor interés relativo entre votantes de La Libertad Avanza y de fuerzas de izquierda frente a simpatizantes del peronismo, el kirchnerismo y el PRO. Asimismo, la medición registró un contundente respaldo ciudadano hacia posturas sociales del sumo pontífice: más del 75 por ciento apoyó regular la inteligencia artificial para prevenir la vigilancia masiva y un 77,4 por ciento coincidió en resguardar el agua, la alimentación y la salud de la especulación financiera, acuerdos que superaron el 60 por ciento incluso entre el electorado oficialista.
Por fuera del inminente arribo internacional, el trabajo trazó una radiografía profunda sobre el mapa de fe en la Argentina contemporánea. Si bien el 95,2 por ciento de la ciudadanía afirmó haber llevado a cabo alguna práctica espiritual en el último año —destacándose el rezo cotidiano o semanal en seis de cada diez personas—, se constató una visible mutación en las identidades religiosas. Aunque el 78 por ciento de los encuestados creció bajo la fe católica, hoy se reconoce dentro de esa estructura el 60,2 por ciento, fenómeno contrarrestado por el pronunciado ascenso de personas sin filiación religiosa, segmento que saltó del 5,8 por ciento en la infancia al 19,3 por ciento en el presente.
