En el marco de las conmemoraciones por el Día del Padre y coincidiendo con el Día del Policía Retirado en la provincia de Córdoba, la Policía de la Provincia de Córdoba rindió un emotivo homenaje a Alejandro Moyano, un vecino de Dean Funes ejemplar que acaba de celebrar un siglo de vida. Con 100 años repletos de historias y enseñanzas, su nombre permanece profundamente ligado a la historia de la Policía de Córdoba desde su ingreso a la institución en el año 1947, donde inició una intachable vocación de servicio que se extendió por más de un cuarto de siglo.
Durante sus más de 25 años de labor activa, Moyano desempeñó sus funciones en su querida localidad de Deán Funes, ganándose el reconocimiento de sus pares y vecinos a través de una trayectoria signada por el respeto, el compañerismo y el buen trato hacia los ciudadanos. En paralelo a su uniforme policial, dedicó gran parte de sus días a las tareas rurales en el campo, forjando con esfuerzo y sacrificio una historia de trabajo que hoy se erige como una verdadera fuente de inspiración para las nuevas generaciones de la región.
Más allá de su destacada carrera profesional, el mayor tesoro de Alejandro radica en la gran familia que logró construir a lo largo de cien años, siendo padre de seis hijos, abuelo de 17 nietos y bisabuelo de ocho bisnietos. Los valores de honestidad y compromiso inculcados en el seno familiar calaron tan hondo que su vocación de servicio encontró una continuidad directa en su descendencia, ya que actualmente tres de sus hijos y dos de sus nietos decidieron seguir sus pasos vistiendo con orgullo el mismo uniforme dentro de la fuerza de seguridad provincial.
La emotiva historia de este centenario servidor público adquiere un significado aún más profundo cada 22 de junio, fecha en la que se celebra oficialmente el Día del Policía Retirado en Córdoba para reconocer el legado de aquellos hombres y mujeres que protegieron a la sociedad. Hoy en día, Alejandro disfruta del merecido afecto y cuidado de sus seres queridos en Deán Funes, consolidándose como el reflejo fiel de una vida honorable que supo honrar el uniforme, ganarse el respeto de su comunidad y encontrar en el ejemplo diario la manera más noble de trascender en el tiempo.
