Durante la audiencia indagatoria este jueves en los tribunales de Deán Funes, Hermenegildo Acosta, principal acusado por el asesinato del adolescente de 16 años en Copacabana, negó los hechos y se abstuvo de prestar declaración formal ante la fiscal de instrucción, Analía Cépede. El imputado, trasladado bajo un estricto dispositivo de seguridad desde el penal de Cruz del Eje, mantuvo una actitud hostil a lo largo del trámite procesal, no mostró sorpresa frente a las acusaciones formuladas en su contra por presuntos abusos sexuales y reconoció de manera expresa el consumo recurrente de estupefacientes, puntualmente cocaína.
A partir del cuadro probatorio reunido y las circunstancias que rodearon el ataque, la fiscalía evalúa agravar la calificación legal en las próximas horas para imputarle la figura de homicidio calificado bajo la modalidad de femicidio transversal. La hipótesis investigativa sostiene que el agresor se dirigió al inmueble con la intención original de quitarle la vida a su pareja y que, tras la fuga de la mujer del lugar, descargó la agresión letal sobre el menor con el único propósito de causarle a ella un sufrimiento irreversible.
La comparecencia de Acosta se produjo tras una serie de testimonios decisivos recabados en el expediente judicial. Días atrás, las declaraciones de la pareja del imputado y de su hija de 5 años ratificaron un contexto de violencia previa y un cuadro severo de consumo problemático de alcohol y drogas, elementos que serán complementados en breve con la incorporación de los resultados del peritaje toxicológico oficial. En paralelo, el hijo de Acosta, un joven de 17 años alojado en el Complejo Esperanza e imputado como coautor, declaró en sede judicial haber actuado bajo coacción de su padre para trasladar el cuerpo de la víctima hacia el exterior de la propiedad, una versión que por el momento no ha modificado su situación procesal dentro de la causa que continúa conmocionando al norte cordobés.
