La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó este jueves que el fenómeno de El Niño continuará profundizándose hasta alcanzar su fase más crítica hacia diciembre, proyectando un escenario de temperaturas por encima del promedio global y alteraciones notorias en el régimen de precipitaciones que podrían extenderse hasta los primeros cuatro meses de 2027. Según el reporte oficial correspondiente al último trimestre del año, las aguas superficiales del océano Pacífico registrarán marcas térmicas récord en los sectores tropical y oriental, configurando un episodio categorizado como “muy fuerte” con alta incidencia en sequías e inundaciones a escala internacional.
El impacto del evento climático generó inmediatas advertencias para el cono sur y, en particular, para la región pampeana argentina. Al respecto, el investigador de la Fundación Tejido Urbano, Matías Araujo, sostuvo que el riesgo frente a eventuales anegamientos debe evaluarse bajo un enfoque integral que contemple no solo el volumen de las lluvias o la ejecución de obras hidráulicas tradicionales, sino también el grado de vulnerabilidad sociohabitacional y la planificación territorial de cada distrito.
El especialista remarcó que factores como la urbanización sobre áreas inundables, el relleno indiscriminado de humedales y la falta de absorción natural maximizan los efectos adversos de las crecidas en los hogares más expuestos. En este sentido, Araujo subrayó la necesidad urgente de complementar la infraestructura hídrica con soluciones basadas en la naturaleza, mapas de riesgo actualizados, sistemas de alerta temprana eficientes y una articulación institucional constante entre los municipios, las provincias y los comités de cuenca para mitigar los daños económicos y comunitarios.
