Un turista fue sancionado con una multa de 5.300 dólares tras utilizar una sirena antiniebla para despertar intencionalmente a un oso polar que dormía en las costas del archipiélago de Svalbard, en Noruega. La penalización fue resuelta por el gobernador local, Lars Fause, quien consideró la maniobra como una perturbación deliberada y perjudicial contra la fauna autóctona protegida.
El episodio se registró a principios de agosto, cuando una embarcación navegaba cerca de tierra firme y sus ocupantes divisaron al mamífero descansando. En ese momento, uno de los pasajeros activó la potente bocina náutica de tono grave —un dispositivo reservado exclusivamente para emergencias y maniobras de navegación—, lo que provocó que el animal se despertara asustado y abandonara el lugar.
La normativa vigente en Svalbard y los tratados internacionales de protección prohíben de manera taxativa perseguir, atraer o molestar a estos ejemplares, exigiendo distancias mínimas de avistamiento de hasta 500 metros según la época del año. Especialistas de conservación advirtieron que alterar el reposo de los osos polares durante la temporada estival de escasez compromete severamente sus reservas calóricas y su éxito reproductivo, forzándolos a un desgaste energético que pone en riesgo su supervivencia.
