La emblemática vieja terminal de ómnibus de Jesús María comenzó formalmente su proceso de desmantelamiento y demolición, marcando el cierre de una etapa trascendental en la historia urbana local para dar paso a un ambicioso polo administrativo. Durante una recorrida por el predio junto a Edgar Filippo, referente del área de Obras Públicas, el intendente Federico Zárate constató el inicio de las tareas operativas y fundamentó la decisión política en los contundentes resultados que arrojaron los estudios técnicos sobre la estructura: el deterioro acumulado por el paso de las décadas y el desmedido costo que implicaba su puesta en valor, sumado a los gastos permanentes de sostener un edificio vetusto y poco funcional, hacían completamente inviable su preservación arquitectónica.
Los primeros trabajos en el inmueble consisten en un retiro paulatino de los pocos componentes que aún pueden ser aprovechados o reciclados, tales como aberturas, sanitarios y chapas de los techos. El plan de demolición se ejecutará por fases: en esta primera instancia se procederá a derrumbar el sector de las antiguas boleterías, mientras que se tomó la determinación de mantener temporalmente en pie la otra mitad techada de la estructura para ofrecer resguardo a los usuarios frente a las inclemencias climáticas. Esta medida responde además a un fin logístico inmediato vinculado a la época del festival, ya que, si bien las unidades de larga y media distancia operan en la nueva estación, el operativo especial prevé que los colectivos puedan levantar pasajeros en este predio histórico para evitar traslados excesivamente largos a la hora del retorno a sus hogares, sumado a la construcción complementaria de una nueva parada sobre la vereda del frente para agilizar el tránsito en sentido norte-sur.
El destino final del terreno será la construcción del futuro Centro Cívico de la ciudad, un nuevo Palacio Municipal diseñado bajo criterios de vanguardia, accesibilidad total, transparencia y áreas de coworking. La iniciativa busca terminar con la dispersión administrativa y solucionar las limitaciones del histórico inmueble comunal de la calle San Martín —cuyo destino a futuro podría ser su preservación como museo o edificio patrimonial— unificando bajo un mismo techo las dependencias centrales de la intendencia y los organismos descentralizados como el Instituto Municipal de Educación Integral (IMEI), exceptuando al Concejo Deliberante, que mantendrá su sede institucional propia. Para materializar la obra, el municipio selló un convenio con el Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba con el fin de abrir un concurso nacional de ideas donde estudios profesionales de todo el país competirán con sus propuestas de diseño, sentando las bases de una planificación integral que definirá los plazos de obra y los esquemas de financiamiento para concretar la mayor modernización edilicia y de servicios en la historia reciente de Jesús María.
