La Fiscalía de Instrucción del Distrito 11 dispuso la elevación a juicio de la causa que investiga las torturas y el posterior fallecimiento de César Darío Moreno dentro del Complejo Carcelario N.º 1 de Bouwer, ocurrido en septiembre de 2023. La medida procesal alcanza a nueve agentes penitenciarios que permanecen bajo prisión preventiva, imputados formalmente por el delito de tortura seguida de muerte.
El material probatorio incorporado al expediente reúne registros fílmicos, peritajes técnico-científicos, informes documentales y declaraciones testimoniales. Para el desarrollo de la instrucción se aplicaron los estándares internacionales fijados por los protocolos de Estambul y Minnesota —específicos para pesquisar tormentos y muertes ilícitas bajo custodia estatal—, junto con dictámenes del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura que sustentan la acusación impulsada por el Ministerio Público Fiscal.
De acuerdo con la reconstrucción judicial, la víctima atravesaba una crisis vinculada a su diagnóstico de trastorno bipolar tras haber discontinuado su medicación. En ese estado de vulnerabilidad fue aprehendido por un altercado menor en barrio Nueva Córdoba, remitido inicialmente al Establecimiento Penitenciario N.º 9 y conducido finalmente a Bouwer el 16 de septiembre de aquel año.
En ese penal se desencadenó un conflicto que dejó lesionado a un agente de seguridad. La investigación sostiene que, en presunta represalia, Moreno fue sometido a severos golpes durante su reducción. El castigo continuó en el área del Servicio Médico, un sector desprovisto de cámaras de seguridad, donde las agresiones se habrían profundizado con la anuencia de un profesional de la salud que también figura entre los imputados.
Posteriormente, el interno fue confinado en una sala médica e inmovilizado mediante sujeciones mecánicas en muñecas, tobillos, muslos y tórax a lo largo de más de 48 horas continuas. Durante ese lapso, y sin recibir la asistencia médica que demandaban sus heridas, Moreno permaneció con un suministro mínimo de agua y comida. La prolongada inmovilización, combinada con las lesiones padecidas y su cuadro general, le provocó un tromboembolismo pulmonar agudo que le causó la muerte en el instante en que era desatado para su traslado asistencial.
