UNA MUJER VIAJARÁ A EEUU A CASARSE CON UN ASESINO QUE ESTÁ...

UNA MUJER VIAJARÁ A EEUU A CASARSE CON UN ASESINO QUE ESTÁ EN LA CÁRCEL Y CONOCIÓ POR CARTA

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Naomi Wise es una mujer británica de 26 años que se enamoró perdidamente, a través de intercambios de correspondencia, de un hombre que vive en los Estados Unidos. Tan grande es el amor que surgió entre ambos por vía postal que la chica decidió viajar a conocer al muchacho para casarse con él.

El detalle que le da un tono único a este romance intercontinental es que el hombre que enamoró a Naomi, Víctor Oquendo, de 30 años, apodado “el Animal”, se encuentra en prisión condenado por un doble asesinato. Y recién abandonará su encierro, según lo establece su pena de 24 años, en 2034.

Pero el amor no conoce de barreras y, en este caso, tampoco de barrotes. Naomí y Victor comenzaron a tener una relación por carta cuando ella ingresó a una página web mediante la cual podía ponerse en contacto con presos y escribirles.

Naomí le puso la cara de su novio a un muñeco y viaja con él a todas partes
Naomí le puso la cara de su novio a un muñeco y viaja con él a todas partesMirror

La joven, que vive en la ciudad de Chelsmford, condado de Essex, en Gran Bretaña, se puso en contacto vía postal con Oquendo, que está en el centro Correccional de Macomb, en el estado de Michigan. El viaje para la boda está planificado para el próximo verano boreal. Si la pandemia de coronavirus lo permite, se casarán en septiembre.

“Víctor no es un monstruo”

El intercambio entre ambos continuó también a través de chats en línea y llamados telefónicos, y la relación fue madurando hasta que la muchacha sorprendió a su familia con la noticia de que el criminal le había propuesto casamiento.

Ella insistió en asegurar que “Víctor no es un monstruo, es un ser humano”. “Nunca en mis sueños locos planeé enamorarme de un preso, pero sucedió y no lo cambiaría”, sentenció la muchacha al medio británico Mirror.

Oquendo está preso porque mató a tiros a dos integrantes de una pandilla en un golpe tipo mafioso en 2010. Ya cumplió 10 años de su sentencia, en la que también se le conmutan tres robos a mano armada.

“Víctor es el hombre más amable que he conocido. La gente puede juzgar antes de conocer la historia completa, pero no puedo imaginar mi vida sin él”, afirma la mujer. Como detalle, cuenta que su novio encarcelado la llama “mi mariposa”, y que ella armó un muñeco con la cara de su amor, con el que se saca fotos en cada lugar nuevo del mundo que visita.

Naomí se tatuó la caligrafía y la firma de su amor debajo de las costillas
Naomí se tatuó la caligrafía y la firma de su amor debajo de las costillasMirror

Otro detalle en común son los tatuajes. Él tiene dibujos de tinta en buena parte de su piel, se dedica a tatuar en la prisión, y ella se hizo dos inscripciones en su cuerpo: una en la muñeca con las iniciales de Oquendo y otra con la caligrafía y la firma del homicida debajo de sus costillas.

Con respecto al crimen de Oquendo, Naomí confiesa que supo de él a los 15 días de haber tomado contacto con su actual novio. “Me sorprendió. Era mucho para asimilar. Quería saber cómo se sentía por lo que había hecho. Si no le importara eso habría sido una bandera roja, pero está extremadamente arrepentido”, contó al citado medio británico. “Él lucha por vivir consigo mismo y tiene terrores nocturnos. Me dijo mucho sobre la persona que realmente es“, agregó.

En la noche del 29 de mayo de 2010, Oquendo robó un auto, mató a tiros a Fernando Juárez y Gerardo Juárez y luego les quemó el auto en el que se encontraban.

Oquendo admitió dos cargos de asesinato en segundo grado, allanamiento de morada y robo. Pero a pesar de sus crímenes, Naomi insistió: “Víctor es el hombre con el que quiero estar. Desde el principio supe que era diferente”.

Las propuestas de casamiento

“No podía dejar de pensar en Víctor -añadió-. Revisaba mi teléfono constantemente y sentía mariposas cuando respondía. Después de unas semanas, supe que no podía negarlo más. Le dije a Víctor que lo sentía pero que había empezado a tener sentimientos y necesitaba alejarme”.

Entonces el recluso admitió que también sentía algo importante por Naomí. Se comunicaron telefónicamente por primera vez. “Me sorprendió lo agradable que era su voz. Fue una experiencia muy profunda y relajante”, comentó la mujer.

A partir de allí, la comunicación entre ambos se volvió más intensa y febril. Él enviaba palabras de amor y también retratos y dibujos, que a ella le parecían obras de “un artista brillante”.

De acuerdo al relato de la muchacha, Oquendo le propuso matrimonio tres veces por teléfono durante los siguientes meses, pero cada ella se negaba, declarando: “Le dije que ni siquiera nos habíamos conocido y no teníamos idea de cuándo podríamos encontrarnos debido a las restricciones de viaje por el Covid-19“, explicó la joven.

Pero en septiembre del año pasado Naomi recibió un gran ramo de lirios y rosas y una caja de terciopelo negro. “Abrí la nota y era de Víctor, pidiéndome que me casara con él. Junto a la nota había un hermoso anillo de diamantes”.

Los intercambios entre Naomí y Víctor se volvieron cada vez más amorosos y febriles
Los intercambios entre Naomí y Víctor se volvieron cada vez más amorosos y febrilesMirror

“Esta propuesta se sintió seria y real. Me llamó ese día y estaba llorando. Finalmente obtuvo un ‘Sí’”, relató Naomí, que ya no pudo ocultar su relación -tan poco su emoción- a su familia.

Una pareja “conectada emocionalmente”

La británica contó que gasta alrededor de £270 -US$370- al mes en llamadas telefónicas y correos electrónicos a la prisión. También, dijo que envía a su amor comida cada tres meses, que es cada cuanto la penitenciaría permite recibir ese tipo de paquetes.

A pesar de no tener contacto físico, Naomi dijo que con Víctor están muy “conectados emocionalmente”. “Las visitas conyugales no están permitidas en Michigan, pero el sexo no es un factor decisivo para mí. Estoy feliz de ser fiel. Y tratamos de tener intimidad por teléfono cuando podemos, encontramos momentos para eso”, añadió.

Además de pensar en su boda, la muchacha planea quedarse a vivir en Estados Unidos, para organizar las cosas cerca de su amor y esperar a que, con una serie de beneficios, Oquendo pueda abandonar la prisión en 2027.

Completamente enamorada, Naomi dijo que no le preocuparía tampoco que él tuviera que cumplir la totalidad de su condena. Calculó que él tendría 42 años y ella 39 en 2034, y que, en el peor de los casos, “si no puedo tener hijos, eso no es problema”.

Para silenciar a quienes critican su relación, Naomí dejó una conclusión final: “Sé que es un convicto, pero es mucho más que eso. Es el hombre con el que quiero pasar el resto de mi vida”.

Fuente: La Nación

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